dissabte, 24 de juny de 2017

Subratllats (74)

Y en primavera nos cambiamos de casa: he logrado por fin tener un piso nuestro, nuestro primer piso, Ibiza 35, la casa de la que a lo largo de los años nunca me separaré.
La calle Ibiza todavía es como la de un pueblo, las espigas llegan casi hasta nuestra casa. Los vecinos se asoman a las ventanas, y desde la suya el poeta Adriano del Valle, que vive enfrente, llama a Leopoldo a grandes voces. Tenemos hasta nuestros dos pobres oficiales, que dan a la calle todavía más carácter de pueblo. Uno se llama Perico, lleva un abrigo viejo que le arrastra hasta los pies y una colilla mustia en los labios: el otro es un chico que parece subnormal y que en las sobremesas invariablemente pide a grandes gritos "pan e comida". Desde las ventanas los vecinos dialogan con ellos, les tiran monedas y algún pitillo que ellos recogen con avidez.

                                                   Felicidad Blanc (Espejo de sombras)



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